Intolerancia a la lactosa

 

Al considerar la necesidad de hacernos la prueba de la intolerancia a la lactosa, es importante distinguir entre la intolerancia a la lactosa y la alergia a la leche, que es una  respuesta inmune anormal a las proteínas de la leche.

 

Lo que llamamos alergia a la leche de vaca es una condición de alergia a proteínas de la leche (no a la lactosa), lo que genera problemas clínicos serios en lactantes (niños  menores de un año).

 

La intolerancia a la lactosa no es una alergia, es una incapacidad de digerir el azúcar de la leche, y se desarrolla en edades mayores, generalmente después de los 2 a 7 años de  vida.

 

¿Que enfermedades puede asociarse o confundirse la intolerancia a lactosa?

 

Dado que las manifestaciones clínicas son de la intolerancia a la lactosa son nauseas, hinchazón o meteorismo, gases anales, dolor abdominal, diarrea en forma recurrente o persistente en la medida que se consuma productos con lactosa, es muy habitual que los médicos o las personas sospechen que las molestias son debidas a la presencia colon irritable o intestino irritable.

 

Dado que la enfermedad colon irritable afecta también a una elevada proporción de la población adulta, es relevante poder hacer esta distinción, ya que los síntomas se pueden aliviar o mejorar al suprimir la lactosa de la dieta.

 

Ambas condiciones pueden por supuesto coexistir.

 

Un médico especialista experimentado puede hacer esta distinción.

 

La enfermedad celíaca o infecciones intestinales crónicas (ej. Giardiasis) pueden tener como principal manifestación, la intolerancia a la lactosa.

 

De hecho, nosotros recomendamos fuertemente en nuestra población buscar la presencia de enfermedad celíaca en toda persona con una intolerancia a la lactosa demostrada.

 

Ya que la intolerancia a la lactosa afecta a un 75% de la población mundial, se considera una enfermedad, por lo que es necesario un diagnóstico efectivo y fiable.

 

Prueba del aliento de hidrógeno

 

En la prueba del aliento de hidrógeno, consiste en soplar en un medidor de hidrógeno,  después de una noche de ayuno, al menos 7 días sin tomar antibióticos y 24 horas antes no haber comido alimentos de digestión lenta ( alubias, frijoles, lentejas, etc.), salvado o cereales de alto contenido de fibras.

 

Se ingiere 50 gramos de lactosa (en una solución con agua) .

 

La lactosa que el organismo es incapaz de absorber, pasa en forma libre hacia el colon (al no haber absorción, el glúcido sigue el recorrido entérico normal).

 

Durante su tránsito por el intestino, las bacterias allí presentes degradan la lactosa produciendo gran cantidad de hidrógeno libre.

 

Este gas, una vez en el intestino grueso es absorbido hasta el corriente circulatorio para ser eliminado a través de las vías respiratorias (sistema respiratorio).

 

De este modo, cuando un sujeto que tiene intolerancia a la lactosa ingiere 50 gramos de este azúcar su excreción de hidrógeno por medio del aire espirado aumenta considerablemente tras dicha sobrecarga y durante varias horas después.

 

Esta prueba es un método rápido, no invasivo y bastante fiable para detectar la mal absorción de lactosa, y así tomar las medidas necesarias y así…….

 

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